Las algas crecen bajo el hielo marino de Groenlandia

Fitoplancton bajo el hielo marino

Las plantas microscópicas marinas prosperan bajo el hielo que cubre el Mar de Groenlandia, según un nuevo estudio publicado en el “Journal of Geophysical Research: Oceans” (“Revista de Investigación Geofísica: Océanos”). Este fitoplancton crea la energía que alimenta a los ecosistemas oceánicos, y el estudio descubrió que la mitad de esta energía se produce bajo el hielo marino a finales del invierno y principios de la primavera, y la otra mitad en el borde del hielo en la primavera.

Los investigadores utilizaron nuevos métodos y tecnologías para realizar este hallazgo. Alrededor de 4.000 instrumentos oceanográficos llamados sondas Argo se mueven alrededor del océano global, entre las profundidades marinas y la superficie mientras toman medidas de datos esenciales en la investigación oceanográfica como la temperatura del agua y la salinidad. El estudio utilizó algunos de las primeras sondas equipadas para navegar en aguas heladas y para medir propiedades biogeoquímicas como concentraciones de nutrientes y biomasa de fitoplancton. Las sondas flotantes tomaron muestras en las difíciles condiciones de las zonas adyacentes al hielo marino e incluso debajo del mismo hielo en el Mar de Groenlandia de forma continua durante cuatro años. Estos datos brindaron a los investigadores una visión sin precedentes de esta región anteriormente impenetrable.

“Estas sondas nos dieron la oportunidad de recopilar datos a través del ciclo anual y a lo largo de varios años, lo cual es crucial para comprender esta región cambiante”, dice Paty Matrai, investigadora principal del laboratorio Bigelow y autora del estudio. “Ahora tenemos una increíble colección de datos observados y podemos tener una visión de conjunto de la comunidad de fitoplancton a través de las estaciones”.

Este nuevo enfoque representa un gran avance en el estudio del Mar de Groenlandia, que históricamente ha sido difícil. El extenso hielo marino y la larga noche polar impiden que tanto los buques oceanográficos como los satélites capturen la enorme cantidad de actividad biológica bajo el hielo.

Distribución mundial de las sondas Argo en 2015, Autor: Hjfreeland, Wikimedia Commons.
Distribución mundial de las sondas Argo en 2015, Autor: Hjfreeland, Wikimedia Commons.

El muestreo con sondas dio a los investigadores acceso a este ecosistema oculto. Los datos que recolectaron revelan que una vez que la luz llega a estas latitudes del norte, la mitad de la producción de energía ocurre debajo del hielo marino, y la otra mitad ocurre en el borde del hielo. En verano, las comunidades de fitoplancton descienden a las profundidades para acceder a los nutrientes, otro lugar que los satélites no pueden ver, pero se pueden tomar muestras con sondas. Estos resultados sugieren que estudios previos podrían haber subestimado significativamente la cantidad y la productividad del fitoplancton en esta región.

“Para cuando el hielo ha retrocedido y el agua es accesible para barcos y satélites, la mitad de la producción anual ya ha ocurrido”, dijo Nico Mayot, investigador postdoctoral en el Laboratorio Bigelow y primer autor del artículo. “Si solo miras esos datos, solo ves la mitad de la historia. Estos datos de sondas nos dan la historia completa, desde el invierno hasta el verano, y desde la superficie hasta el océano profundo”.

El Mar de Groenlandia es una importante zona de transición entre el Océano Atlántico Norte y el Océano Ártico, ambos profundamente afectados por el cambio climático global. La forma en que funciona y cambia puede tener importantes consecuencias en la forma en que evolucionan las redes alimentarias en estas aguas.

Diatomeas, uno de los tipos de fitoplancton más comunes. Foto NOAA.
Diatomeas, uno de los tipos de fitoplancton más comunes. Foto NOAA.

Una imagen precisa de la comunidad de fitoplancton en esta importante región abre las puertas para un estudio adicional. Los investigadores han puesto los datos del proyecto a disposición de la comunidad científica mundial. Los autores anticipan que las sondas bajo el hielo se convertirán en un componente clave de la observación del Ártico y creen que la combinación de estos datos con las mediciones de satélite pueden hacer que sean incluso más útiles.

“Ahora podemos hacer muchas preguntas nuevas, como si este patrón es el mismo en otras partes del Océano Ártico”, reflexiona Mayot. “Comprender cómo se produce la energía en estos entornos rápidamente cambiantes nos permitirá anticipar y planificar el futuro”.

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Bigelow Laboratory for Ocean Sciences es un instituto de investigación independiente sin ánimo de lucro en la costa de Maine, Estados Unidos.

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